Algunos Escritores de Terror que deberias conocer

 ahora tengo fuiaca, luego le pongo unas imágenes

 

1. Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico[1] estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror.padres murieron cuando era niño. Fue recogido por un matrimonio adinerado de Richmond, Virginia, Frances y John Allan, aunque nunca fue adoptado oficialmente. Pasó un curso académico en la Universidad de VirginiaMurió el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas 40 años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis y otras causas

2. H.P. Lovecraft

Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) ha sido uno de los escritores de horror y ciencia ficcción más influyentes del siglo XX. Injustamente ignorado en vida, fue después de su muerte cuando el empuje de algunos amigos y colegas, empeñados en difundir su obra a cualquier precio, consiguió que se le prestara a su narrativa la atención que merecía.

Hoy en día Lovecraft ocupa en el canon de la literatura norteamericana un lugar preeminente: recientemente ha visto publicada parte de su obra en la “Library of America” – una especie de “salón de la fama” literario- donde comparte catálogo con genios de la talla de James Fenimore Cooper, F. Scott Fitzgerald, Herman Melville, Mark Twain o Edgar Allan Poe (además de algún ex-presidente de los EUA)

3. Stephen King

Escritor estadounidense de novelas de terror, cuyo pseudónimo es el de Richard Bachman, nació el 21 de septiembre de 1947. Apenas convivió con su padre, pues cuando apenas tenía tres años abandonó a su familia. De niño presenció un trágico accidente, quedando atrapado entre los raíles uno de sus amigos.

Hay críticos que han querido relacionar dicho trauma con su producción literaria, cosa que siempre negó. Quizá su afición a este género se debió más bien a la lectura de los libros de ficción y terror que una tía coleccionaba. Autor de novelas de terror muy populares, muchas de las cuales se han llevado al cine con notable éxito.

4. Bram Stoker

Stoker fue un escritor de novela y relato irlandés que nació el 8 de noviembre de 1847 en Clontarf, Irlanda, y que falleció el 20 de abril de 1912 en Londres, Inglaterra. En su momento fue conocido como el asistente personal del actor Henry Irving y como el gerente del Teatro Lyceum de Londres (del que Irving era dueño), pero hoy en día se le recuerda por la creación de una de las historias de terror más influyentes de todos los tiempos, su novela Drácula, basada en la figura legendaria de Vlad Tepes.

El tercero de siete hijos, nació en el seno de una familia burguesa austera, aficionada a los libros. Su mala salud lo obligó a permanecer en el hogar durante su infancia, años durante los que su madre le narraba cuentos de miedo que influirían en su producción literaria posterior. En 1864 entró en el Trinity College,

5. Mary Shelley

Mary Wollstonecraft Shelley nació en Londres el 30 de agosto de 1797, hija del filosofo y librepensador William Godwin y de la escritora feminista Mary Wollstonecraft.En su vida hay tres hitos importantes, el primero ser hija de semejantes padres, el segundo, su accidentada relación, que luego culminaría en boda, con el poeta Percival Bisshe Shelley, y, el tercero, la maternidad literaria de una novela, Frankestein, que iba a inaugurar todo un género: el de la ciencia ficción.(De aquella velada célebre no surgieron nada más que Frankestein y un relato de vampiros –El Vampiro, cuyo protagonista es lord Ruthven, alter ego del propio Byron-, escrito por el médico personal de George Gordon, el atormentado John William Polidori, en el que se afirma que retrata a su patrón y que sentó las bases para lo que luego constituiría la literatura “vampírica”.

Ni Byron ni Shelley llegaron a escribir nunca historia alguna de terror, y hoy es más recordada Mary por su novela del monstruo semi humano que no su marido pese a haber sido éste un poeta célebre en su época).

6. Guy de Maupassant

Escritor francés, autor principalmente de cuentos.Maupassant adquirir una cierta notoriedad en el mundo literario. Será finalmente autor de multitud de cuentos y relatos (más de 300). Sus temas favoritos son los campesinos normandos, los pequeños burgueses, la mediocridad de los funcionarios, la guerra franco prusiana de 1870, las aventuras amorosas o las alucinaciones de la locura: La Casa Tellier (1881), Los cuentos de la becada (1883), El Horla (1887), a través de algunos de los cuales se transparentan los primeros síntomas de su enfermedad.Son especialmente destacables sus cuentos de terror, género en el que es reconocido como maestro, a la altura de Edgar Allan Poe. En estos cuentos, narrados con un estilo ágil y nervioso, repleto de exclamaciones y signos de interrogación, se echa de ver la presencia obsesiva de la muerte, el desvarío y lo sobrenatural: ¿Quién sabe?, La noche, La cabellera o el ya mencionado El Horla, el cual pertenece al género de horror.

7. Ann Radcliffe

La reina de lo gótico, tal y como la llaman los aficionados al género, abandonó la literatura consumida por la melancolía en que la sumieron la pérdida de sus padres y la enfermedad degenerativa que se apoderó de su marido. Sorprende que la tristeza le llevara a dejar la pluma en lugar de a cogerla con más fuerza, presta a dar cuenta de sus tristezas. Pero sorprende más que una puritana, pues eso era Ann Radcliffe al igual que cualquier otra inglesa de su clase y de su época, alumbrara los horrores que alumbró en textos como “Los misterios de Udolfo” (1794) y “El italiano o el confesionario de los penitentes negros” (1797). Nacida en Londres, el 9 de julio 1764, fue la de miss Oates -Radcliffe era el apellido de su marido- una familia acomodada. Prósperos comerciantes, no faltaban entre ellos amantes de la cultura. Si bien la educación que procuraron a la joven quedó reducida a algunas nociones de arte y a otras de música, las aficiones de la muchacha a la lectura alimentaron su espíritu creador. Apunta Agustín Izquierdo en el prólogo a la última edición española de “El italiano” que, entre las obras favoritas de la joven Ann, siempre destacó “Macbeth”. Ello podría explicar esa pasión de la autora por el tenebrismo.

8. Henry James

Escritor estadounidense naturalizado británico, cuya narrativa magistral,La obra de James se caracteriza por su ritmo lento y la descripción sutil de los personajes, más que por los incidentes dramáticos o los argumentos complicados. Sus libros principales, modelos de la novela objetiva psicológica, tratan del mundo ocioso y afectado que conoció de cerca mientras vivió en Europa.

Sus primeros trabajos son considerados realistas, pero de hecho durante su larga carrera literaria mantuvo un gran interés en una variedad de movimientos artísticos.A finales del siglo XX muchas de sus novelas fueron hechas en versión cinematográfica por el equipo de Ismail Merchant & James Ivory, y este periodo vio el resurgimiento del interés en sus trabajos. su obra mas destacada fue la novela de terror, Otra vuelta de tuerca (1898)

9. William Hope Hodgson

a pesar de que es uno de los escritores de horror más interesantes del siglo XX, se encuentra sumido en un injusto olvido.
Por suerte diferentes ediciones en español están logrando dar a conocer a un autor que, al igual que Lovecraft, no brillan por un estilo literario demasiado acabado sino por su desbordante imaginación.
William Hope Hodgson nació en Essex, Inglaterra en el año 1877 (algunas fuentes señalan que fue en 1875). A los 13 años se embarcó en un navío mercante el cual le permitió circunnavegar el globo en tres oportunidades. Sin embargo poco a poco fue dejando de lado su pasión por el mar, en parte por la mala vida que se llevaba en los barcos, por lo que al cabo de ocho años decidió volver a instalarse en tierra firme.
De vuelta a Inglaterra se ganó la vida como fotógrafo y como fisicoculturista. Paralelamente empezó su carrera como escritor con una increíble serie de fracasos: en una carta del 17 de noviembre de 1903 Hodgson le comenta a un amigo que hasta ese momento había recibido un total de 427 rechazos por parte de los editores. Por ejemplo, su “obra maestra” House on the Borderland (La casa en el confín de la tierra) fue rechazada veintiún veces hacia 1905… ¡y recién fue publicada en 1908!
Lo primero que logró publicar fue el cuento A Tropical Horror el cual salió en The Grand Magazine, en junio de 1905.

Su primera novela en publicarse fue The Boats of The Glen Carrig (conocida en español como Los Náufragos de Las Tinieblas) en 1907. Según investigó el crítico Sam Gafford esta novela sería la última que escribió el autor.
A partir de ciertas cartas pudo establecer que sus otras tres novelas, a pesar de ser publicadas posteriormente a The Boats… fueron anteriores en su escritura. Así la mencionada The House On The Borderland publicada en 1908 en realidad habría sido escrita en 1904, The Ghost Pirates (en español Los Espectros del Mar o Los Piratas Fantasmas, según que edición se tome) publicada en 1909 habría sido compuesta en 1905 y The Night Land (El Reino de la Noche), su obra más extensa, habría sido escrita hacia 1903 y publicada recién en 1912.
Este defasaje entre la creación de la obra y su publicación estaría en relación con los rechazos y eventuales correcciones que sufrían los textos.
Lo notable es que, siempre siguiendo a Sam Gafford, la última novela dataría de 1905. Aparentemente desde esa fecha el autor sólo se dedicó a escribir relatos cortos ya que el creciente mercado de los pulps (revistas populares hechas con papel de pulpa) le daba muchas mas oportunidades de publicar. Estos relatos luego fueron compilados en varias antologías.

10. Arthur Machen

escritor y periodista galés, fue autor de relatos de terror fantástico, además de actor. Es también conocido por ser el principal creador del mito de los Ángeles de Mons, leyenda relacionada con las tropas británicas durante la I Guerra Mundial.Nacido bajo el nombre de Arthur Llewellyn Jones, en Caerleon-on-Usk, en Monmouthshire, condado de Newport, al sur de Gales, el 3 de marzo de 1863 en Gales, Reino Unido. Hijo del pastor anglicano John Edward Jones, el joven Arthur creció en la rectoría. La educación cristiana sería fundamental más tarde para sus escritos. En aquel entonces su padre adoptó el apellido de soltera de su madre, Machen, para heredar cierto patrimonio siendo Jones-Machen, y su hijo utilizaría sencillamente el nombre de Arthur Machen. El amor de Arthur Machen por la belleza de su tierra galesa de Gwent, con sus frondosos bosques e interminables campiñas, además de sus raíces históricas célticas, romanas y medievales, constituyeron uno de los epicentros más importantes de su literatura.

11. Matthew Lewis

Matthew Gregory Lewis. (Londres, 9 de julio de 1775 – océano Atlántico, 14 de mayo de 1818). Escritor, dramaturgo y político británico.Conocido por Monk Lewis a raíz de su primera obra, El Monje (1796), donde denunciaba la Inquisición española y que le hizo popular entre los británicos.El Monje, de buena acogida entre la mayoría de la población, fue muy criticado por obsceno entre los intelectuales británicos, lo que obligó al autor a dulcificar la segunda edición de 1798, publicada cuando ya era miembro del Parlamento. Es una novela gótica donde se ironiza sobre la hipocresía religiosa. La escribió en tan solo diez semanas. Lord Byron y el Marqués de Sade dieron su visto bueno a la novela en sus correspondientes escritos.

12. Horace Walpole

Horace Walpole, conde de Oxford; Londres, 1717-id., 1797) Escritor británico.En 1741 entró a formar parte del Parlamento, cargo que abandonó en 1768 para retirarse al castillo de Strawberry Hill, que hizo reconstruir en estilo seudogótico. Allí se dedicó de pleno a la creación literaria, publicando él mismo sus obras, e hizo en cierto sentido de mecenas para sus amigos. De entre su producción destaca la novela El castillo de Otranto (1764), que marca el comienzo del género gótico en literatura, caracterizado por la fascinación romántica por una Edad Media idealizada, de ambiente tenebroso, mágico y atravesado por hiperbólicas pasiones….

13. William Godwin

Escritor, ensayista, filósofo, político y pensador inglés, nacido en Wisbech, Cambridgeshire, donde su padre era un misionero disidente.En 1783 tuvo una crisis existencialista que le apartó de la religión y le hizo asumir la literatura como opción de vida. Ganó gran renombre como periodista político sobre todo.Su obra fundamental se llamó “Investigación sobre justicia política”[1](1793) es considerada a veces como una de las pioneras en la formulación de los ideales anarquistas. Logró publicar tres ediciones de este libro (en 1793, 1796 y 1798).
Además de esta obra, que es la que le ha hecho más conocido, escribió también novelas de gran éxito, como Las aventuras de Caleb Williams.

Anuncios

No hay argumento, sólo tetas, chicas y zombies

Big Tits Zombies NUNCA MATAR ZOMBIS FUE TAN SEXY

Big Tits Zombies

¡Señores y caballeros, sin olvidar a las damas, pasen y contemplen a nuestras nuevas bailarinas! ¡Bailan, saltan, ríen, gozan, nos enseñarán las tetas y lo más importante, nos enseñarán a… matar zombies!
¿Ya estáis preparados? Pues ala, a aburrirse un poco… y sed bienvenidos a mi mundo.

Hay películas que se quieren tomar en serio a sí mismas y llegan a ser auténticos bodrios (léase Legión – le tengo una especial manía -), y sus malas críticas son perfectamente justificables ya sea por el dinero destinado a su realización, por los actores conocidos que toman parte en ellas, sus argumentos, a priori, interesantes, etc. Ahora bien, un servidor opina que criticar y descuartizar una cinta como Big Tits Zombies estaría mal. Una película con falta de recursos, actrices con más pecho que dotes interpretativas y muchos amigos dispuestos a ayudar – y disfrutar de su minutito de gloria -, nunca, repito, nunca, te puede defraudar. Aburrirte, quizás, pero defraudarte seguro que no (como uno ya va avisado de antemano, uno ya sabe a qué se enfrenta y no se crea expectativas de ningún tipo).

Estrenada en 3D en Japón, dudo mucho que se estrene en nuestro querido y “abierto a todo” país, y ya me extrañaría si tan solo la editaran en DVD; Big Tits Zombies nos cuenta la historia de Rena, una chica que de regreso de su viaje a México y sin un centavo en sus bolsillos, se apunta a hacer streaptease en un sucio local donde entablará amistad con sus nuevas compañeras, a cada cual más macizorra.

Las chicas, aburridas por la falta de trabajo, pasan sus horas en una mini habitación mostrando sus fabulosos cuerpos y teniendo conversaciones rematadamente tontas, hasta que encuentran una puerta escondida bastante misteriosa. Detrás de esa puerta lo que hallarán será algo más que polvo… concretamente un pozo que no parece tener fin y un libro. ¿Y qué haces cuando encuentras un libro al más puro estilo Necronomicón con un montón de hechizos para resucitar muertos? Pues eso, leerlos en voz alta para ver que pasa…y esta vez los bienvenidos son los zombies.

Big Tits Zombies tiene momentos muy divertidos, personajes muy especiales (el trío que sale en la posada es impagable, al igual que la zombi que escupe fuego por el coño – ¿que demonios tiene que ver eso con los muertos vivientes?, sea como sea todavía me estoy riendo- ), e incluso los zombies son graciosos. Aunque salen muchos muertos vivientes, la mayor parte de ellos son siempre los mismos y con idénticos atuendos – incluso hay un imitador a Slash – Pero como toda película de esta índole al final, cansa. El metraje se hace eterno al ver tantas tonterías juntas y sin el más mínimo argumento.

Solo la recomendaría para ver la escena mencionada del dragón de fuego (¿es a eso a lo que hace referencia el título japonés, Kyonyû Doragon? –perdonad el chiste fácil-) y para contemplar a las bellísimas protagonistas con tan poca ropa, entre las cuáles se encuentran las actrices porno e ídolos niponas Risa Kasumi y Sola Aoi.

 

La Casa Infernal de Richard Matheson

La Casa Infernal de Richard Matheson

Escrito por:  Publicado en: Libros

 

Reseña: "La Casa Infernal", de Richard MathesonHablar de Richard Matheson es hablar de creatividad y de versatilidad. Novelas, relatos, guiones, adaptaciones… en todo fue brillante, e incluso en sus peores momentos, resultaba bueno.

La Casa Infernal no es una de sus obras maestras, pero, como se suele decir, “ahí me las den todas”. Se trata, básicamente, de unremake de La Maldición de Hill House (aquí tenemos como escenario Hell House), publicada en 1971, en plena fiebre del terror demoníaco y sobrenatural a raíz de la proliferación de cultos satánicos y éxitos como El Exorcista.

Si en la novela de Shirley Jackson el lector se sumergía en una embriagadora historia donde la ambigüedad y la psicología eran las protagonistas, en La Casa Infernal la parapsicología y el terror son más contundentes, y hay poco espacio para la sugerencia, con gran presencia del sexo explícito y los golpes de efecto.

Tampoco se trata de un libro chabacano –Matheson estaba por encima de eso–, pero sí demuestra cierta tendencia oportunista hacia lo escabroso –tan de moda en los 70–, sin que realmente se haga tan necesario para enganchar al lector, ya que la opresiva ambientación y la constante amenaza del Mal en Hell House son lo más interesante de la novela.

Stephen King nunca se cansa de decir que Matheson le ha influido como pocos escritores, y es cierto que los momentos de impacto de la novela bien podrían pasar por “un King” para cualquier lector.

El desarrollo de esta historia, ambientada en días navideños, se hace ligeramente repetitivo, aunque se beneficia de la mucha información sobre lo paranormal desde dos puntos de vista: el científico (encarnado por el doctor Barrett, físico empeñado en demostrar que las casas encantadas son, meramente, una anomalía energética) y el espiritual (a través de Florence Tanner, ex-actriz y médium con fuertes creencias religiosas). Ambos puntos de vista hacen más creíble la narración, incluso si el lector no cree que estas cosas realmente pasen.

La Casa Infernal fue adaptada al cine en La Leyenda de la Mansión del Infierno (1973), cuyo guión corrió a cargo del mismo Richard Matheson. Se trata de una notable película británica –la acción transcurre en Gran Bretaña, al contrario que en la novela, donde todo sucede en Maine–, dirigida con acierto por John Hough (Drácula y las mellizas). Cuenta además con la presencia de un sólido reparto, encabezado por Clive Revill y Roddy McDowall.

Curiosamente, el film reduce al mínimo el componente sexual, centrándose más en el terror y ofreciendo al espectador una de esas inquietantes experiencias cinematográficas que fluctúan elegantemente entre la frialdad y el sobresalto, tan propias del terror cinematográfico inglés.

Sinopsis

En 1940 una expedición de cinco personas se internó en la infame Casa Belasco para desentrañar los misterios de la que era considerada como la casa más peligrosa del mundo. Sólo uno de ellos consiguió salir con vida.

Treinta años después, el millonario Rolf Randolph Deutsch contrata a cuatro extraños, entre ellos el único superviviente de la masacre de 1940, para demostrar la existencia de la vida después de la muerte. Para ello deberán pasar una semana en la Casa Belasco. La Casa Infernal les ha permitido entrar, pero ¿los dejará salir?

«De todas las novelas sobre casas encantadas, La Casa Infernal es la más aterradora que se ha escrito jamás. Destaca sobre las demás, como las montañas despuntan sobre las colinas.» Stephen King

 

Ficha editorial

La Casa Infernal

Richard Matheson

Fecha de publicación: 14/06/2011

312 páginas

Idioma: Español

ISBN: 978-84-450-7833-4

Formato: 14 x 22,5 cm.

Presentación: Tapa dura con sobrecubierta

Colección: Clásicos Minotauro

Traductor: Isabel Merino Bodes

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de sinopsis e imágenes © Minotauro. Reservados todos los derechos.

 

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

 

 

Lantana, de Darío Vilas

Lantana, de Darío Vilas

LantanaNo tengo costumbre de reseñar novelas. Durante algún tiempo me metí con las películas pero resultaba sencillo porque no eran mías ni conocía a los autores ni me importaba un rábano lo que pensaran ellos de mis opiniones. Con las novelas es diferente porque, aunque por supuesto no reseño obras mías, en el fondo sí que lo son, dado que los magníficos escritores que las dan a luz son mis compañeros y amigos. Reseñar novelas ahora es un coñazo.

¿Qué pasa entonces, por qué reseño Lantana, donde nace el instinto? La respuesta es bien sencilla y tiene que ver con la fascinación que me causó el año pasado su predecesora, Instinto de superviviente. Me explico.

Soy muy mal lector de zombis, siempre lo he sido. No por ningún tipo de animadversión personal sino porque tengo, tenía, al muerto viviente por un monstruo demasiado rotundo y visual para las letras, siempre me encajó mejor en la pantalla que en el papel. Ahora sé lo equivocado que estaba y lo he descubierto, entre otros, gracias a Darío Vilas.

Instinto de superviviente me cautivó por su originalidad en el planteamiento y por lo natural de sus personajes. No sólo me encantó de arriba abajo sino que me dejó el regusto de querer saber más acerca de sus lugares y sus criaturas, lo mejor que te puede pasar al terminar una novela. Lantana, donde nace el instinto da buena respuesta a muchas de las interrogantes que surgían de aquella primera parte y, aunque resultan historias independientes y no es preciso leer una para entender la otra, sí que creo que la mejor manera de disfrutar Lantana, donde nace el instinto es conociendo primero a dónde nos va a llevar lo que en ella ocurre.

No es habitual en la literatura de zombis contar con detalle el origen del caos, normalmente esos mecanismos se narran de pasada, quizá incluso en flashback o a través de referencias más o menos explícitas. Sin embargo a mí, cotilla sin remedio, es una de las partes de estas novelas que más me interesa. Sí, no disfruto tanto el mata-mata como el por qué se arma la marimorena y cómo devolver las cosas a su lugar. Sin duda mi raíz de novela policíaca me condiciona en este sentido.

Por eso lo que he encontrado en Lantana, donde nace el instinto es pura magia. El autor tiene entre sus manos, quizá sin saberlo, una historia potencialmente más rica que ninguna otra que trate el tema zombi. Puede pegarse el lujo de disponer de una novela entera para desgranar los principios de ese caos, para llevarnos de la mano por una maraña de sucesos, de intrigas y de causas que desembocan sin ninguna cortapisa en una madre del cordero brutal y arrebatadora. Lantana nos muestra el antes, el durante y el después, nos agarra y no nos suelta hasta dejarnos a puntito para que Instinto de superviviente nos siente ahora de una manera muy distinta.

Lantana, donde nace el instinto es, por tanto, una novela muy diferente a cualquier otra del género zombi, distinta a toda película o serie que haya tocado este monstruo y desde luego muchísimo más completa. Darío Vilas se esmera en una demostración rotunda de manejo de ritmo narrativo, de contención y sobre todo de una belleza en la prosa de la que pocas novelas de terror pueden presumir. Desde las primeras páginas uno nota que está ante un libro especial, que tiene entre manos una trama tan profunda como bien argumentada, que Darío ha investigado y se ha documentado, pero que además ha medido y cuidado cada palabra y ha conseguido el resultado de embelesar con cada una de las líneas. Alucinado me he quedado al encontrar tal deleite estilístico en una novela de terror.

Por todo esto imagino que incluso el propio autor ha tenido dudas de si esta novela encajaba o no dentro del género o dentro de la línea Z de Dolmen, desde luego yo opino que su introspección, su minimalismo y su mesura enriquecen y abrigan de tal manera la historia que hace crecer en nosotros un suspense y una intriga que ya quisieran las mejores novelas de misterio. Y estoy convencido de que ese rotundo éxito al generar tensión y al torturarnos con una curiosidad insana hace que las escenas de terror resulten muchísimo más efectivas no sólo ya que en Instinto de Superviviente sino que en cualquier otra que yo haya leído de temática zombi.

Mi conclusión es que Lantana, donde nace el instinto es un disfrute apabullante tanto para los fans del zombi como para los del suspense, y que está tan bien escrita que incluso me atrevo a recomendarla para cualquiera que desee gozar con la literatura.

Lo de Darío Vilas es de asustar, de asustarnos a todos, porque pocos conseguiremos nunca escribir tan bien como él. Enhorabuena, amigo. Te odio.

fuente: http://www.xn--resea-rta.org/lantana-DarioVilas-98

Onírico, de Maximiliano Martín Gonzalez

elidiomadelospajarosRecuerdan este libro del que algo había comentado, pues bien, aquí un cuento para que lean :-)

(Los cuentos cortos constituyen para escritores modernos un campo de pruebas, un espacio en papel donde poner en tinta todo lo mejor de sí. En tanto, para su buen nombre, es la carta de presentación, una invitación a su gran obra, una llamada a lo que está por llegar.
He aquí la segunda entrega de experimentos literarios de Maximiliano Nicolás Martín González; un túmulo selecto de historia lisérgicas, fantásticas y nostálgicas al tiempo que extrañas.)

Onírico

 
Habíamos llegado hasta dónde el dolor nos pedía llegar. Era el paso previo a extinguirnos para siempre, más por deseo de destruir lo logrado que por la naturaleza misma de aquella situación. 
 
Fui mi propia aguja y mi propia carne perforada. 
 
Estaba donde tú estabas, pero no nos habíamos encontrado aún. Nos soñábamos mutuamente. En el espacio onírico veíamos nuestros rostros; sabríamos reconocerlos si nos cruzáramos, pero no nos distinguíamos del todo el uno al otro, éramos el chico y la chica del sueño. 
 
Nos amábamos, nos odiábamos y nos buscábamos pero no lográbamos interesarnos lo suficiente como para que la búsqueda, el amor y el odio valieran lo suficiente la pena como para dar resultado. 
 
Esa vez, con un ligero dolor de cabeza de por medio, decidí irme a dormir temprano. En otro de los tantos rincones del planeta no habías encontrado compañía aquella noche y decidiste dormir también a la misma hora. Entre ruidos difusos y voces resonando en el aire, una sensación de tranquilidad me apartaba al silencio. Entre tantas nubes negras, una luz se filtraba esclareciéndolo todo. 
 
Desde aquel lado, soñabas tú. Soñabas la desesperanza de no encontrar a nadie, soñabas para buscarme, para encontrarme mientras yo soñaba para dejarme encontrar. 
 
La aguja volvía a atravesar mis músculos y mi gesto de dolor llamaba tu atención. En cuanto te acercaste, la misma aguja se clavó sobre ti, sobre todas tus partes. La aguja se multiplicó por mil, te hirieron y luego me hirieron a mí. 
 
Mis nubes envolvieron las puntas hasta hacerlas desaparecer y se evaporaron en el aire, dejándome estacionado en medio de la nada. Tu luz envolvió tus puntas, hizo el mismo proceso y ambos quedamos flotando en la inexistencia del territorio. Todo era el vacío porque el vacío resultó serlo todo. 
 
Descubriste y descubrí que mis agujas eran tus agujas, que mi carne herida era envuelta por mi oscuridad y la tuya por tu luz. Tus luminarias y mis sombras cumplían el mismo objetivo curador. 
 
Nos despertamos antes de cruzarnos por última vez en la ciudad, habiendo olvidado lo soñado e incapaces de recordar ¡Qué fugaz es todo lo que parece tan eterno y cuán eterno es aquello que debiera ser fugaz! 
 
Repetí ese sueño varios días sin que tú lo repitieras. 
 
Me permitía el lujo de observarte dormida mientras tú mirabas hacia otro lejano lugar. De pronto, ya no estábamos dónde habíamos estado: el paisaje era distinto. 
 
Yo entraba a una habitación, gris, vacía, con un sólo escritorio como detalle único mientras tú revolvías las hojas de una carpeta detrás del banco. Señalas una página, me nombras y yo me acerco. Me señalas con el índice una foto entre otras tantas y regresamos al sueño anterior. 
 
Alejo las luces que comenzaban a dominarme, invoco las nubes, las tomo con mis manos y las bajo sobre nosotros. 
 
Aparezco en la habitación, releyendo archivos y entre tantas fotografías, encuentro otra. La señalo con el dedo, leo tu nombre en voz alta. Al nombrarte, te acercas al escritorio y regresamos al sueño anterior. 
 
Tomas las nubes, comienzas a alejarlas, invocas las luces, las tomas con las manos y las vuelcas sobre nosotros. 
 
El lugar cambia nuevamente: es el mismo escritorio, con un asiento a cada lado. Frente a frente nos mirábamos intentando dilucidar el misterio que ambos guardamos. 
 
Tomas la misma carpeta de los instantes anteriores, extraes una página, la guardas y me devuelves la cantidad restante. Tomo el conjunto, busco uno de los archivos, lo guardo para mí y destruyo el material que sobra. 
 
De tu página, recortas rústicamente una fotografía: es tu cara. Yo hago el mismo proceso con mi hoja y mi cara. Intercambiamos fotografías y nos desvanecemos, tal vez para siempre. 
 
Ya despiertos volvemos a vernos en la ciudad. Nos encontramos conocidos de algún lado. Nos ignoramos y seguimos nuestros rumbos, pero sabemos que no podemos sernos indiferentes. 
 
Una fotografía en mi bolsillo me demuestra que en verdad has existido. Una fotografía en tu cartera te demuestra que yo existí. 
 
Nos devolvemos, nos miramos, nos sonreímos y luego, por la noche, volvemos a soñarnos. 
 
Somos el sueño que soñamos, aunque nunca seamos nada.
[Este cuento fue Extraído de El Idioma de los Pájaros]
©Maximiliano Nicolás Martín González, 2012

Pueden ver más del autor Maximiliano Nicolás Martín González en su blog

maximiliano martin gonzalez

 

Los horrores del escalpelo, de Daniel Mares

Los horrores del escalpelo

“Non omnis moriar”. Con esta sencilla frase se puede resumir toda la novela. Aunque claro dejándolo así sería una reseña un tanto triste y que no haría justicia a este novelón, así que tendremos que seguir menos el ejemplo de Horacio y, como carecemos de su talento, devanarnos los sesos para hacer la mejor reseña posible.

Daniel Mares, de quien no había leído nada, sorprende y lo hace con una contundencia que roza las novecientas páginas. El autor se adentra dentro de un mundo asombroso, paradigmático, lleno de contradicciones y que terminaría de manera tan brusca como había comenzado. Es decir el mundo Victoriano y lo hace de la mano de una puesta en escena verdaderamente asombrosa, plagada de calidad, de buenos detalles, de una documentación excelente y de un buen hacer que nos recrea con una facilidad absoluta las calles de Londres de finales del siglo XIX. Pediría que este libro se tradujera al inglés y se publicará en la pérfida Albión, allí obtendría un éxito absoluto porque he leído pocas novelas que recreen aquella época con tal precisión y donosura. Pondría como ejemplo esta novela sobre cómo recrear un lugar que no hemos conocido.

El autor se apoya en una documentación francamente abundante, desde los personajes, algunos reales otros ficticios, hasta personajes históricos, otros sacados de época y otros más del mundo marginal de la delincuencia de Londres, abarcando desde pequeños objetos muy del uso de la época hasta una recreación muy vívida sobre la capital de aquel imperio. Por momentos podemos sentir el ruido de aquellas calles, oler las miasmas de las cloacas de Whitechapel, percibir la pobreza, la indigencia, el dolor de algunos seres y se hace tan vívido el retrato que en algún momento si entrara alguien ataviado con ropas de aquella época y con largas patillas por nuestro salón no nos extrañaría y no veríamos nada anormal en ello.

El trabajo, por tanto, del escritor ha sido ímprobo, tomando datos de aquí y de allí para al final juntarlos en esta historia. Se percibe que el libro muestra mucho del universo del autor, de sus lecturas, de sus aficiones y también de sus intereses.

Pero la novela es mucho más, es un gran puzzle, un rompecabezas de gran calibre, al que el autor va encajando una pieza con otra, poco a poco, con paciencia supina, siendo como un río, con meandros que parecen que nos alejan de la trama principal pero en el fondo nos acercan a la desembocadura de la historia.

También el autor aprovecha para reinterpretar algunos hechos históricos, dando en algún caso una nueva visión, un elemento nuevo sobre el que recapacitar y lo hace de manera tan sutil que cuesta percibirlo, pero ahí están. Pero lo mismo que hace esa nueva interpretación también deja libre la imaginación, algo muy encomiable, dando alas a esa parte de nuestro cerebro que tan atrayente es a veces y en este caso lo es y mucho. Con gran talento rompe ligaduras, desata cuerdas y se aleja de la realidad, creando un mundo tan fantasioso como coherente, tan cercano como alejado de nosotros y tan vivo que nos parece sentir su aliento. Porque otra cosa no pero llegar a las últimas cien páginas y cuando proveemos un determinado final, el autor da un giro brusco y nos muestra lo que se venía anunciando pero que por lo menos este reseñista no supo ver. El último centenar de páginas son antológicas, mostrando donde puede llevarnos la imaginación y lo divertido que es ese camino. Tengan paciencia si asumen esta lectura porque conforme avanza mejora.

La prosa del autor es contundente, un tanto sujeta a la época en la que circunscribe la novela, pero un hecho que es de agradecer porque nos muestra a un buen escritor, alguien capaz de narrar con maestría y fabular aún con mayor garbo. Sirva como ejemplo:
“Paseamos por Whitechapel Road contemplándolas, viendo cómo se exhibían impúdicas y cómo hombres aún más despreciables se les acercaban. ¿Qué ven en ellas? ¿Qué clase de hombre puede querer intimar con criaturas como esas? De toda condición. Había militares de fiesta, y hombres que habrían abandonado a sus mujeres e hijas en casa para gozar con las concubinas de Satán, esos súcubos patéticos y desdentados, hediendo a ginebra y a glutinosos fluidos corporales masculinos recién vertidos sobre sus repugnantes receptáculos del pecado.” Pag. 199

La narración y parte de la trama nos recuerdan a novelas de otra época, cuando no existía la prisa por contar una buena historia, cuando los escritores tenían su tiempo, su manera de narrar y en ella nos sumergíamos, sin prisa, disfrutando y dejando que el autor nos llevara a un lugar o a otro, a un campo de batalla o a un oscuro callejón de alguna ciudad inglesa, recuerda y mucho a autores como Dickens o Victor Hugo, salvando las distancias claro está, autores que el propio escritor cita y a los que le sumaría una buena cantidad de escritores de dicha época, en especial, algunos párrafos y tramos de la historia me han recordado a Wilkie Collins.
La edición es encomiable, aportando mapa, personajes y fechas. Cabe destacar el esfuerzo de la editorial al editar dicha obra, a la que tal vez no le hubiera venido mal una edición en dos tomos, pero que como lector no puedo menos que agradecer el esfuerzo de presentarnos íntegramente esta historia.

En resumen una muy buena novela, bien contada, bien estructurada y apasionante. Parece mentira pero la cantidad de páginas no hacen pesado el relato, al contrario, a partir de la cincuentena la lectura se vuelve de una agilidad asombrosa y hace que devoremos el contenido de la novela con fruición. Me gustaría poder leer más novelas de este tono, con esa paciencia a la hora de narrar una historia, con ese buen hacer en la trama y con esa manera de arrastrarnos página tras página por una realidad tan interesante como adictiva.

Los horrores del escalpelo

Editorial: Grupo Ajec
Autor: Daniel Mares
Páginas: 827
ISBN: 978-84-15156-12-3

20 Clásicos del cine de terror que no puedes dejar de ver

20 Clásicos del cine de terror que no puedes dejar de ver

FUENTE un gran post que encontré acá: http://www.peliculas.info/10-08-2009/peliculas/20-clasicos-del-cine-de-terror-que-no-puedes-dejar-de-ver-i

 

Clásicos del horror del celuloide que no podemos dejar de ver ni por supuesto coleccionar, trabajos que a pesar de haberse realizado hace muchísimos años atrás siguen vigentes y  muchos de ellos son insuperables. Acompáñenme en este primer recorrido por la senda del espanto….

 

El exorcista (1973) – William Friedkin

Un filme mítico del horror, está basado en la novela homónima de William Peter Blatty. Narra la historia de un exorcismo real acontecido en 1949, una niña es poseída por una horda de demonios hasta incluso el mismísimo Lucifer. Fue un boom en su momento y su esplendor no se ha consumido hoy día.

Alien, el octavo pasajero (1979) – Ridley Scott

Alien, el octavo pasajero, realmente no tengo nada para decir que ustedes desconozcan. Es un clásico de los clásicos del cine de terror y ciencia ficción. De esta película se realizaron 4 versiones, la protagonista Ellen Ripley (Sigourney Weaver) es quien lucha contra una voraz y peligrosa raza de alienígenas

Nosferatu (1922) – Friedrich Wilhelm Murnau

Aclamadísima hizo temblar a los espectadores de aquéllos años con escenas que superaban toda espectativa. Hutter (Gustav von Waigenheim) viaja a Transilvania con el fin de concluir un negocio inmobiliario con el Orlok, una vez en el poblado los habitantes le comentan sobre extrañas leyendas que giran en torno al castillo y al propio conde…

Psicosis (1960) – Alfred Hitchcock

Un clásico de los clásicos de este talentosísimo hombre, película de la cual proviene la simbólica imagen de la ducha y las salvajes cuchilladas. Narra la historia de una secretaria que comete un robo y se escapa hacia las afueras de la ciudad parando a descansar en un motel alejado regentado por un extraño joven llamado Norman; todo parece andar bien hasta que la chica sufre un inesperado encuentro con su asesino mientras toma un baño…

Frankenstein (1931) James Whale

Una obra cumbre del género de terror, avanzada para su época le heló la sangre a quienes la vislumbraron por vez primera y aún hoy día sigue causando poderosas impresiones.
El doctor Henry Von Frankenstein juega a ser Dios, quiere crear vida a partir de la muerte. Construye un hombre nuevo mediante pedazos de cadáveres y para dar raciocinio a la criatura hace uso de un cerebro criminal lo que hace de esta bestia la más brutal de todas las criaturas.

El Resplandor (1980) Stanley Kubrick

Fabulosa película, una joya del cine de horror basada en la novela homónima del genio bizarro Stephen King. Narra la historia de unmatrimoniocompuesto por Jack Torrance, sumujery a su hijo quienes se mudan al hotel Overlook durante el invierno para trabajar en susinstalacionescomo encargados del mantenimiento.
Desde que pone un pie en el majestuoso edificio Jack cambia, no es el mismo, una agresividad inusitada carcome su cuerpo y su alma, lo que lo lleva a atacar a quienes más añora. Apariciones paranormales, posesiones y espanto se despliegan en esta fabulosa obra.

Poltergeist (1982) Tobe Hooper

Otro clásico insuperable y avanzado para la época, que confirma la frase “terror era el de antes”. Todo gira en torno a una péquela niña de 5 años Carol Anne Freeling, quien al mudarse con su familia a una nueva casa suburbana en California comienza a comunicarse con seres que los demás no pueden ver, hasta que es demasiado tarde.

La semilla del diablo (1968) Roman Polanski

Una obra maestra que relata la llegada del anticristo; el aparentemente normalmatrimonioWoodhouse desea tener un hijo, lamujerRosemary queda embarazada pero sorprendentemente la noche de la concepción le dejó vagos y extraños recuerdos, ella cree haber sido poseída carnalmente por una criatura infernal quien dejó su cuerpo lleno de magulladuras. Cuando su hijo naca Rosemary se da cuenta de que él no pertenece a este mundo.

La casa encantada (1963) Robert Wise

Un antropólogo está obsesionado con el más allá y comienza un trabajo de investigación con personas dotadas de percepción extrasensorial. El sitio a desarrollar el experimento es una antigua y tétrica mansión con una igual de espantosa leyenda a sus espaldas. Todo el grupo comienza a tener visiones paranormales, pero Eleanor la integrante más perceptiva posee una comunicación mucho más intensa con este espantoso lugar.

Terror en Amityville (1979) Stuart Rosenberg

Un caso de posesión ocurrido en la vida real y estupendamente llevado a la pantalla grande. Una familia americana compuesta por George, Kathy Lutz y tres hijos de ella, se muda a una bellísima casa que sorprendentemente consiguieron por un precio bajísimo. Ellos creyeron encontrar el hogar de sus sueños y que la suerte les sonreía, pero con el tiempo descubrirán el horror que se esconde tras las oscuras paredes de su hogar.