Un gran Post de Mundos Perdidos

 

(THE LOST WORLD,  fantástico cartelillo de un magnífico ejemplar de celuloide rancio basado en el relato homónimo de Sir Arthur Conan Doyle)

El asunto del continente perdido, la ciudad ignota o remotísima o el destino secreto, cuyo acceso es apenas practicable para el profano, ha sido recurrente en la literatura de viajes y aventuras, especialmente  en las pulp fiction stories–recordemos Pellucidar del Tarzán de Burroughs, y otros destinos similares en obras de Robert Howard, Lovecraft o Merrit–, pero ha sido motivo también de la novela de enjundia, como en el caso de la ejemplar El Mundo Perdido, de Sir Arthur Conan Doyle, que con su descripción de la Tierra de Mapple White contribuiría como pocos a fraguar definitivamente el perfil inconfundible de la Terra incognita y sus pavorosos habitantes en la literatura y el cine modernos.

 

 

(El mapa de la Isla de la Calavera, remotamente inspirada en la Tierra de Mapple White) Foto Dinosaurcentral

Mapple White es –en la novela de Doyle– un artista aventurero que se adentra en la espesura del Matto Grosso, en plena jungla amazónica, buscando experiencias y fuentes de inspiración para sus dibujos. En el curso de sus andanzas por la jungla llegará a saber a través de sus contactos con los nativos de la existencia de una tierra desconocida en el corazón de la selva, una zona prohibida y tabuada para los indios, frontera con lo desconocido, lo misterioso y lo monstruoso, donde es peligroso adentrarse —non plus ultra–;  una región nebulosa que creen dominio de un espíritu maligno, al que llaman Curupuri.   Mapple White, desafiando las supersticiones  de los nativos, arriesgará su vida en pos del descubrimiento. A su regreso, su álbum de dibujos constituirá un testimonio de su sorprendente aventura por las entrañas de un fabuloso  mundo perdido.

(Roraima, para algunos el lugar que inspiró a Conan Doyle su Tierra de Mapple White)

 

(Una serie de ilustraciones de una antiquísima edición del Mundo Perdido de Conan Doyle. Pueden hojearla aquí)

 

La tierra de Mapple White, ese mundo perdido imaginado por Conan Doyle es  reminiscente del Paraíso Perdido; un lugar absconditus de difícil acceso — lugar de iniciación para el joven Malone, protagonista del fascinante relato— , un auténtico temenos o recinto sagrado, una suerte de isla en medio de la selva, segregado del resto del mundo por un foso natural, casi inaccesible  excepto para los héroes, que deberán probar su valor en innúmeras ocasiones, desde su entrada en la Tierra de Mapple a través de un arduo y riesgoso pasaje –el filo de la navaja, puente o paso peligroso de las novelas de caballerías–  constituído en este caso por un gran árbol caído que hará las veces de puente natural, hasta sus incontables luchas con las criaturas antediluvianas que pueblan la región y que, como todo dragón que se precie, custodian un formidable tesoro.

La secuencia del puente, trasunto del paso peligroso de la gesta heróica, permite vincular simbólicamente la Isla de la Calavera y la Tierra de Mapple White con el Paraíso perdido

 

El libro inspiraría muchísimos trabajos posteriores, tanto literarios como cinematográficos. Antes de la llegada de Crichton con su Parque Jurásico y su Mundo Perdido –en el que incluso se atreve a fusilar el nombre de la novela original– , el mejor celuloide rancio también fue deudor de la invención del inmortal creador de Sherlock Holmes.El Monstruo de los tiempos remotos, por ejemplo,  se apropia del final estelar de la obra –que no desvelaremos aquí– para argumentar toda una historia. -.  En The Lost World (1925), el primer largometraje de animación, se adaptaría libremente la novela original. La película, dirigida por Henry Hoyt es recordada aún por ser la pionera de la técnica  claymation –animación fotograma a fotograma, de la que Ray Harryhausen llegaría a ser maestro indiscutible–  llevada a cabo por Willis O´Brien, quien perfeccionaría estas técnicas con su brillantísimo trabajo, ocho años más tarde, en King Kong.

 

 

(Póster de la película The Land that time forgot, de 1975,  basada en una novela de E.R.Burroughs que sigue la estela inaugurada por El Mundo Perdido)

También el guión de King Kong mantiene no pocos paralelismos con El Mundo Perdido: la isla de la Calavera,hogar del simio gigantesco,  está separada del mundo por una muralla que recuerda el farallón inexpugnable de la Tierra de Mapple White; como ésta, se halla poblada de monstruos y dinosaurios que han sobrevivido, milagrosamente, el paso de las eras. Incluso la secuencia del árbol caído parece inspirada directamente en un episodio similar de la novela de Conan Doyle. Durante los años cincuenta y sesenta, la mayoría de producciones cinematográficas de aventuras en las que se abordaba el asunto de los dinosaurios, como El Valle de Gwangi oThe land that time forgot, entre otras, eran deudoras en cierto modo del legado de El Mundo Perdido. Y su influencia perdura hasta nuestros días.

 

(El valle de Gwangi, un trasunto de la Tierra de Mapple White, donde también habitan los lagartos terribles)

 

 

Click to play this video

The Lost World trailer (1925)

 

 

Un tutubo con el tráiler de la primera adaptación cinematográfica de la novela de Conan Doyle

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2 respuestas a “Un gran Post de Mundos Perdidos

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